¡Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones!

¿Alguna vez has experimentado el mal genio de una persona? Quizá todos en algún momento. La verdad es que nunca pude entender, el porqué de la..

¿Alguna vez has experimentado el mal genio de una persona? Quizá todos en algún momento. La verdad es que nunca pude entender, el porqué de la actitud de aquella vendedora que pareciera odiar atender a sus clientes ¿Será que tuvo un mal día?

O aquel médico que pareciera no interesarle tu bienestar físico, a pesar de ser un gran profesional ¿Qué le faltó?

Puede uno tener bastante conocimiento en lo que hace, gozar de la mejor infraestructura y quizá ofrecer un sinfín de comodidades a sus clientes, pero si una buena actitud no acompaña a sus obras, todo lo bueno que ha sido construido y aún el esfuerzo invertido es en vano, porque una mala actitud puede dañarlo todo.

¿Cómo está tu relación con los demás?

La palabra del Señor es clara al decirnos, que nos soportemos los unos a los otros ¿Cuán difícil es esto verdad? Pero estoy segura que Él estaba consciente de las situaciones a las que deberíamos enfrentarnos, es más, nos conoce tan bien que puso personas en nuestro entorno para ayudarnos a crecer con tan sólo relacionarnos con ellas.

Si revisamos 1 Corintios 13 tenemos el ejemplo de lo más sobresaliente que como hijos de Dios deberíamos practicar. En resumen nos dice que podemos tenerlo todo pero si no tenemos amor somos como un metal que hace ruido y lastima el oído de otros.

Quizá has sido víctima inocente del mal trato de una persona, o tal vez eres el resultado de tus propias acciones, pero sea cual sea la situación, puedes dar el primer paso para demostrar el amor que tú has recibido de parte de Dios. La actitud de los demás no tiene porqué determinar la tuya.

Observa lo que dice 1 Corintios 13:11-12 (TLA)

“Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás. Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.”

Cuando somos niños espirituales, podemos tener grandes tropiezos en la vida y con personas que aparentemente no nos aprecian, pero que nos enseñan a crecer cada día; ya de adulto uno puede darse cuenta de lo importante que es guardar una buena relación con nuestro prójimo, el cual podría ser de gran ayuda para llevar más personas a los pies de Cristo.

No importan las palabras, la mirada o la actitud que recibiste de los demás, lo que de verdad interesa es la actitud que tu tomas frente a ellos.

Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada! 1 Corintios 13:1 (TLA)

Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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Comentarios

Ruth Vasquez
Ruth Vasquez

Wuau! De edificación Que fuerte... me encantó... :) La actitid de los demás no tiene porque determinar la tuya. Gracias :)

Belkis Fonseca
Belkis Fonseca

Realmente pss un tiempo difícil cuando ni siquiera sabes el porque d como ya tratan cono te miran o el que hablan de ti o peor aún cuando ya lo hacen público con uh escándalo sólo enel silencio te otorga la victoria pero que silencio? No decir nada en esos momentos pero si buscar un confidente tu Pastora por ejemplo y decirle cono te directas con todo eso sí lo sufres en silencio citacorres el riesgo de que tu corazón se divida en dos por un lado tu corazón se rompe y queda destrozado pero por otro pecas por que tu corazón sólo expresa sus emociones confundidas con sentimientos y te ahoga la